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martes, 13 de abril de 2010

¿VERDADES CANSADAS? Ed. de Victor Bergasa, Miguel Cabañas, Manuel Lucena Giraldo e Idoia Murga

VV.AA., ¿Verdades cansadas? Imágenes y estereotipos acerca del mundo hispánico en Europa, ed. de Víctor Bergasa, Miguel Cabañas, Manuel Lucena Giraldo e Idoia Murga, Madrid, CSIC, 2009, 728 págs. 47 euros.
LO VERDADERO Y LO FALSO EN LA MIRADA DEL VECINO: imágenes y estereotipos acerca del mundo hispánico vicentes en la Europa de hoy
Recoge esta obra las ponencias presentadas en un coloquio celebrado en París en diciembre de 2005. La expresión “verdades cansadas” se atribuye a George Steiner quien por lo visto sentenció que eso son los estereotipos. Afirmación que, con excelente criterio, los organizadores del referido coloquio pusieron entre interrogantes. Y es que cuanto más se afirma el carácter obsoleto de un estereotipo, más se complace la realidad en recordarnos que prácticamente todo lo que se sabe o se cree saber acerca de los demás, consiste en meros estereotipos.
El libro se divide en cuatro bloques temáticos: “Viajeros e identidades” que siguiendo el modelo clásico de Juderías, Farinelli y García Mercadal reproduce textos que permiten analizar cómo nos vieron distintos viajeros; “Arte y Cine” incide en la creación de imágenes que ilustran determinados estereotipos; “Emigrantes y Exiliados” engloba las experiencias de los españoles transterrados, en particular los del gran exilio republicano de 1939, pero también a los emigrantes económicos, y los testimonios de extranjeros residentes en España,¡; “Medios de Comunicación”, analiza los estereotipos de lo hispánico en distintos medios españoles, franceses y portugueses.
De las 36 ponencias destaca, por su actualidad, el estudio en que Diana Burgos disecciona la canonización de Hugo Chávez en los altares mediáticos de Le Monde Diplomatique, y por su evidente interés para el lector de Historia, la contribución de Jean-René Aymes —núcleo de su más reciente trabajo sobre los románticos españoles en París— la de François Pernot, recuperando la figura de Féry de Guyon o la de Sarah Voinier subrayando los pasajes de Bassompierre calcados por Mme. d’Aulnoy, que no sólo ilustran la eterna vigencia de los plagios sino que nos invitan a reflexionar sobre la perennidad de los tópicos en las representaciones históricas.
Trabajos tan variopintos y, por ende, valiosos, merecían una introducción algo más elaborada que expusiera los criterios que han presidido su selección. Pero sin duda los editores han optado por la concisión, para no añadir más páginas a un volumen ya de sí considerable. En cualquier caso se agradece la cuidada edición de este libro, con sus índices y bibliografía, que pone a disposición del público general materiales normalmente condenados al ostracismo de las revistas científicas.
Luis Español
La Aventura de la Historia, nº 138, abril 2010, pág. 77

jueves, 1 de octubre de 2009

LA LEYENDA NEGRA DE ESPAÑA: PROPAGANDA EN LA GUERRA DE FLANDES. Ingrid Schulze.


Ingrid Schulze Schneider La leyenda negra de España: propaganda en la guerra de Flandes 1566-1584, Madrid, Complutense, 2008, 179 págs. 18 euros.
LA INSTRUMENTACIÓN PROPAGANDÍSTICA DE LA GUERRA DE FLANDES: nueva revisión del concepto, fundamentos históricos y valor actual de una perenne y muy destacada presencia de nuestra historiografía.
La guerra de Flandes no fue sólo un conflicto entre el Rey de España y sus díscolos vasallos holandeses, o un enfrentamiento religioso entre católicos y protestantes, sino un magno acontecimiento de perennes consecuencias en la historia global, y uno de los crisoles de la propaganda moderna. Sin duda ese es el motivo de que Ingrid Schulze, catedrática de Historia de la Comunicación Social (UCM) dedique un documentado trabajo a los mecanismos negrolegendarios surgidos al alimón de ese conflicto.
Si algo nos enseña la Historia es lo poco que duran las victorias cuando sólo se pretende vencer, y no convencer; y para convencer, hay que cuidar la imagen. El trabajo de Ingrid Schulze es en este sentido revelador: como militar, Guillermo de Orange tenía la desafortunada costumbre de perder sus batallas; como propagandista, fue un genio. Exacto negativo del duque de Alba, sin duda el mejor general de su época, pero de limitada aptitud para las relaciones públicas. Al final, la obra de Orange perduró y es el ancestro de la actual dinastía que reina sobre los Países Bajos.
La cualidad sobresaliente de este libro de muy moderada extensión reside sin duda en su estructura diáfana, en su claridad expositiva. En primer lugar nos ofrece una perspectiva, necesariamente resumida, de la primera parte de un conflicto de ochenta años particularmente cruel, que revistió las peores características de una guerra civil: aquella en la que se dirimen tanto rivalidades políticas como convicciones religiosas. A continuación la autora aborda el tema de la Leyenda Negra, desde la inicial perspectiva de Julián Juderías, pasando por sus continuadores Arnoldsson y Maltby. A partir de entonces el libro se convierte en un estudio específico de la propaganda de los rebeldes, estudio completo que pasa por los inspiradores —como el propio Orange— los artistas creadores de la propaganda gráfica, y los impresores desde Colonia a Dillenburg, pasando por Londres.
Schulze no se limita a la propaganda antiespañola, también esboza un breve bosquejo de la contrapropaganda católica, y proporciona datos muy interesantes acerca de la figura del impresor Plantino, que realizó relevantes trabajos para Felipe II.
Otro punto fuerte de este trabajo consiste en la reproducción de ilustrativos grabados, algunos de los cuales pertenecen al importante legado Rodríguez-Moñino que custodia la Academia Española.
Tanto por el texto como por las ilustraciones, este estudio resulta indispensable para cualquiera que pretenda comprender la realidad del conflicto en su dimensión imagológica que no sólo política, militar o religiosa, y desde luego constituye una importante contribución a la Historia de la Propaganda.
Luis Español
La Aventura de la Historia, nº 132, octubre 2009, pág. 88

martes, 1 de abril de 2008

LAS "COSAS DE ESPAÑA" EN INGLATERRA. Manuel Moreno Alonso


Manuel Moreno Alonso, Las "Cosas de España" en Inglaterra, Sevilla, Alfar, 2007, 434 pgs. 20 euros.
HISTORIA E IDENTIDADES NUTRIDAS DE RIVALIDAD: un país y sus habitantes como objetivos de la visión de los súbditos de su tradicional antagonista
U
no de los mayores enemigos de la Historia como disciplina reside en la escasa difusión extramuros del pensamiento histórico científico, relegado a la autofagia de tesis, revistas y actas de ponencias que el público desconoce. De ahí el interés de la publicación en línea o bien de la edición comercial de libros compendiando las contribuciones de un autor determinado. Este es el caso de Las cosas de España en Inglaterra: un país ante la mirada del otro, suma de artículos cuyo nexo de unión es la imagen de lo español en Gran Bretaña y en menor medida la visión de lo inglés en España. Analizar esa recopilación exige detenerse sobre la trayectoria de su autor. Manuel Moreno Alonso es profesor en la Universidad de Sevilla y si bien tiene a sus espaldas una copiosísima obra sobre temas andaluces, es también autor de trabajos de interés general, como sus contribuciones acerca de las Cortes de Cádiz, la imagen española de Napoleón o su ediciones de Blanco White. Además, siete años de estancia en Londres le permitieron conocer a fondo las fuentes británicas.
Las temáticas de Moreno se refieren por lo general al tránsito del siglo XVIII al XIX, cuando la Ilustración da paso al Romanticismo y el Antiguo Régimen al liberalismo. Esos años vieron la construcción de las identidades nacionales y la difusión de sus correspondientes estereotipos, de ahí que nuestro autor haya dedicado distintas obras suyas a la imagen de España. Ése, precisamente, es el marco de la mayoría de los artículos del libro, cuyo conjunto toma cuerpo a medida que avanza la lectura, ofreciendo distintas y muy documentadas visiones de una misma realidad. Liberales, masones, revolucionarios, viajeros, bandoleros, escritores, periodistas e ilustres exiliados nos acompañan durante ese viaje entre guerras y revoluciones que se prolonga hasta el Sexenio y culmina en el cantón gaditano (1873). Se desprende de una lectura forzosamente lenta, y atenta, que si bien algunos ingleses nos vieron con objetividad, y otros con simpatía, abundó la visión negativa. El poeta S. T. Coleridge consideraba a los españoles, en 1804, como “a degraded race that dishonour Christianity”.
El autor lanza una interesante pregunta: ¿se pueden concebir la historia y la identidad británicas al margen de su íntima rivalidad con España? Podríamos añadir: ¿se podría escribir la historia de España al margen de la de Francia? Temas sabrosos con infinitos y entretenidos desarrollos…
Luis Español
La Aventura de la Historia nº 114, abril 2008, pág. 114

martes, 1 de enero de 2008

LA TIERRA DEL BREVE PIE. José María Solé.


José María Solé, La tierra del breve pie: los viajeros contemplan a la mujer española, Madrid, Veintisiete Letras, 2007, 296 págs., 21 euros.
UNA VIEJA Y ENRAIZADA ATRACCIÓN
El último y muy entretenido trabajo de José María Solé consiste en un variadísimo compendio de testimonios acerca de la mujer española. El símbolo de esa mirada es el título del libro, La tierra del breve pie; y es que muchos extranjeros fantaseaban sobre la pequeñez del pie de las españolas, o le concedían una importancia social que rondaba el fetichismo.
Solé mira cómo otros nos miraron, cómo otros nos vieron. Sin pretensiones científicas ni bibliográficas, esa obra no es un remedo de los clásicos de Farinelli, García Mercadal o Juderías, sino que consiste en un centenar de textos, traducidos al español en su casi totalidad por el propio autor y pertenecientes a obras imposibles de hallar fuera del estrecho marco de las bibliotecas especializadas.
Del centenar de testimonios, sólo tres son femeninos, así que sobreabundan las miradas masculinas que van desde la misoginia hasta la rendida adoración. Rememorando el bicentenario de 1808 resultarán particularmente interesantes los recuerdos de aquellos británicos que vinieron a servir en la Peninsular War.
Algunos testimonios llaman la atención: todos los autores insisten en que los celos eran una materia del pasado, que en realidad el marido español era poco celoso y los celos más bien atributo de los amantes… Otro aspecto muy ponderado es la mezcla tan española de lo profano con lo divino o el hecho de que las castellanas no perdieran la titularidad de sus bienes al casarse. También hay visiones contradictorias y otras parecen dudosas o tan ridículas que resultan divertidas.
Un testimonio proporciona mucha información acerca del testigo; leyendo este libro nos sumergimos en la idiosincrasia de los europeos a lo largo del tiempo. Parte del placer de esta obra se debe a la vitalidad de textos cuyos autores se fijaban en elementos atractivos: vestido, colores, modas, actitudes, bailes, flores en el peinado, andares... Algunos elementos van cambiando al alimón de las modas, y otros han permanecido. Pensemos que Marcial hablaba ya de las castañuelas y de los bailes andaluces hace dos mil años…La cuidadosa elección de los textos impide que el libro sea un mero compendio de clichés; antes bien, nos invita a hacernos preguntas acerca de lo que creemos saber sobre nuestras abuelas y antepasadas, es decir, sobre nosotros mismos, nuestra esencia y nuestro devenir.
Luis Español
La Aventura de la Historia nº 112, febrero 2008, pág. 48