sábado, 25 de junio de 2011

VIDA DE MINA, de Manuel Ortuño Martínez

Manuel Ortuño Martínez, Vida de Mina: guerrillero, liberal, insurgente, Madrid, Trama editorial, 2008, 342 págs. 24,03 Euros.
JAVIER MINA, ¿HÉROE O TRAIDOR? Mina es considerado como un héroe de la Independencia de Méjico.
La historia muestra, con aburrida reiteración, que sus actores principales no merecen nunca un juicio objetivo sino que están sometidos a una radical e inevitable subjetividad que dependerá del punto de vista que adoptemos. El mismo personaje, que para unos es un héroe, para otros será un traidor.
Son posturas irreconciliables que nacen de nuestra perspectiva respecto de los acontecimientos y no podemos hacer la media de dichas valoraciones ni pretender buscar el justo medio, porque ese centro ideal no existe; al igual que el gato de Schrödinger no puede estar medio muerto o medio vivo, no se puede ser héroe a medias ni medio traidor.
Ejemplo de lo que decimos, se encuentra en la trayectoria de Mina el Mozo, sobrino de Espoz y Mina. La biografía que de Javier Mina escribió Manuel Ortuño ha sido recientemente reeditada por la editorial Trama. Mina es personaje reconocido en Méjico, lleva su nombre el aeropuerto de Tampico y se le considera como uno de los padres de la independencia mejicana. Sus despojos están enterrados en el Monumento –o Columna- a la Independencia, en la mismísima capital mejicana, o mejor dicho, estaban allí hasta que fueron trasladados, hace un año, el 31 de mayo de 2010, al Museo Nacional de Historia. Sobre el personaje se han realizado otras contribuciones biográficas, y hasta rodado películas como Mina, viento de libertad (1977). 
Ortuño detalla las andanzas de Javier Mina en España y en particular su lucha contra el invasor francés, que nada tienen que ver con la perenne fama que se granjeó luchando contra España a ese lado del Atlántico.
En realidad, la aventura mejicana de Mina fue relativamente corta y se saldó por un completo fracaso. Desembarcó en Méjico en abril de 1817, al frente de un pequeño ejército de mercenarios, guerreó, fue finalmente vencido y capturado a finales de octubre de aquel mismo año en la hacienda El Venadito -por las tropas del Virrey y fusilado un par de semanas más tarde, el once de noviembre de 1817. Para conmemorar aquella victoria de los realistas, al Virrey Ruiz de Apodaca lo crearon Conde de Venadito.

Artículo completo en Suite101: Javier Mina, ¿héroe o traidor?
Para saber más, léase el artículo de Ismael Carvallo en El Catoblepas.

martes, 14 de junio de 2011

DRAKE Y LA INVENCIBLE, de Agustín Ramón Rodríguez González

Agustín Rodríguez González, Drake y la "Invencible": mitos desvelados, Madrid, Sekotia, 2011, 304 págs., ISBN 978-84-96899-75-9, 22 euros
FRANCIS DRAKE Y LA GRANDE Y FELICÍSIMA ARMADA. El autor desmitifica la figura de Francis Drake y contextualiza la derrota de la "Gran Armada" por otros llamada "Invencible". 
El panorama de la edición de historia “divulgativa” en España es más bien desalentador. Personas que no han pisado en su vida un archivo pero que gozan de un fuerte apoyo mediático se dedican al plagio o al refrito cuando no recurren a la labor de sufridos negros. Existen, naturalmente, autores serios capaces de aportar datos o análisis nuevos, pero en general su producción queda al margen del gran público. De ahí la importancia de los trabajos de Agustín Rodríguez González, que a la circunstancia de ser un historiador de verdad, es un ameno y preciso divulgador.

Un historiador que sabe divulgar

Como historiador profesional, se deben a Rodríguez González importantes contribuciones al estudio de la guerras del Pacífico o la de Cuba del 98; es autor de trabajos muy valorados sobre galeras, fragatas y submarinos ha realizado fundamentales aportaciones a la historia de los planes navales españoles y a las biografías de Antonio Barceló, Cosme García e Isaac Peral.
Si nos limitáramos a considerar a Rodríguez González como el máximo historiador vivo de nuestra marina, nos quedaríamos cortos; también estamos hablando de un experto en el ámbito de la historia de las relaciones internacionales bajo la óptica militar, como demuestran sus publicaciones sobre la II Guerra Mundial o su ya clásico Trafalgar y el conflicto naval angloespañol del siglo XVIII, sin duda el más interesante y más original trabajo de contextualización publicado con ocasión del bicentenario de aquel combate.
Pero es que Rodríguez Gonzáles es, además, un gran divulgador cuyo verbo sencillo y claro pone al alcance del público realidades complejas. Dos de sus obras de divulgación fundamentales han revolucionado la percepción del público. Su Victorias por mar de los españoles y su Lepanto; la batalla que salvó a Europa han conseguido hacerse un hueco importante en el panorama editorial español a pesar de no contar con respaldo mediático.

Leer el artículo completo en Suite101:

sábado, 14 de mayo de 2011

MEMORIAS DEL GUADARRAMA, de Julio Vías

Julio Vías, Memorias del Guadarrama: historia del descubrimiento de unas montañas, 3ª. ed. Madrid, La Librería, 2011. 336 páginas, 14.95 eur.
GUADARRAMA AL DESCUBIERTO. La historia del descubrimiento de la cordillera más famosa de España.

Madrid, capital que fue de un imperio vertical, es una ciudad privilegiada ya que a menos de media hora en coche disfruta del edén montaraz de la Sierra del Guadarrama, barrera natural entre las dos Castillas. Por su cercanía con la urbe, resulta lógico que exista hoy una amplísima bibliografía sobre esa Sierra. A las innumerables obras dedicadas a su geología, su flora o su fauna se unían las que subrayaban sus otros valores naturales y de ocio o la historia pormenorizada de sus pueblos; pero se echaba de menos una visión de conjunto. En 2001 publicó Julio Vías su ya clásico Memorias de Guadarrama, cuya reedición, con nuevos materiales, no puede ser más oportuna ahora que se anuncia la creación de un Parque Nacional entre las madrileñas cumbres. Precisamente, el autor le dedica a ese proyecto valiosísimas consideraciones.
Vías no se limita a acumular datos; los hilvana y convierte en argumento. Ensayo histórico, Memorias del Guadarrama es la biografía de un paisaje y también una erudita pero entretenida cabalgata de algunos de los personajes que durante siglos han desfilado por él: procaces arciprestes, sanguinarios bandoleros sanguinarios, sapientísimos geólogos y botánicos, artistas y deportistas.

Leer el artículo completo en suite101: "Guadarrama al descubierto"

martes, 10 de mayo de 2011

MISIÓN EN PARÍS, ed. de Didier Ozanam y Diego Téllez


Didier Ozanam y Diego Téllez, Misión en París: correspondencia particular entre el Marqués de la Ensenada y el Duque de Huéscar (1746-1749), Logroño, Instituto de Estudios Riojanos, 2010 ISBN 978-84-9960-005-5. 12 euros.
VERACIDAD DE UNA CORRESPONDENCIA PRIVADA. La correspondencia no-oficial entre el ministro Ensenada y el embajador Huéscar ilustra la mentalidad de una época y de una sociedad.
No suele ser frecuente la publicación de datos nuevos sobre el marqués de la Ensenada. La edición de Misión en París, correspondencia íntima entre Ensenada y el futuro duque de Alba, supone en sí misma un verdadero acontecimiento en el marco de los estudios sobre el siglo XVIII español.

Dos dieciochistas
Los responsables de la edición son Didier Ozanam y Diego Téllez. El veterano Ozanam es la máxima autoridad sobre el reinado de Fernando VI y las relaciones hispanofrancesas durante el siglo XVIII; Ozanam había publicado hace 35 años la correspondencia reservada entre el el Ministro de Estado Carvajal y el duque de Huéscar, embajador del Católico ante el Cristianísimo. En cuanto al joven Téllez es también un especialista del periodo; lleva años deshaciendo entuertos acerca de la figura de Ricardo Wall, al que dedicó su tesis.
Un momento preciso: prolegómenos de la paz de Aquisgrán
La misión de Huéscar -tuvo varias etapas- tiene un preciso contexto. España se encontraba inmersa en varias guerras simultáneas: la de Sucesión de Austria, la guerra del Asiento con los británicos y las guerras en Italia -contra Austria y Saboya- por las que Felipe V e Isabel de Farnesio pretendían dar un trono a su hijo, el infante don Felipe.
España se había aliado con Francia en el marco del Segundo Pacto de Familia. Los aliados borbónicos triunfaron en 1745, en Italia ante Austria y la casa de Saboya. Las tropas españolas, tras una brillante y rápida campaña, entran en Milán al final aquel año. Sin embargo disensiones entre los aliados impedirán aprovechar la victoria. El marqués de Argenson alcanzó un acuerdo secreto con el derrotado rey de Piamonte, muy favorable al segundo, que causó indignación en Madrid. Las consecuencias fueron el cese del embajador de España ante Francia y el nombramiento del joven duque de Huéscar -futuro duque de Alba- en su lugar. Eran por aquel entonces amigos los ministros Carvajal y Ensenada [...]

Puede leerse el artículo completo en Suite101: Misión en París: cartas del marqués de la Ensenada.

viernes, 1 de abril de 2011

LEYENDA NEGRA Y LEYENDAS DORADAS EN LA CONQUISTA DE AMÉRICA, Bethany Aram

Bethany Aram, Leyenda negra y leyendas doradas en la conquista de América, trad. de Antonio J. Carrasco Álvarez, Marcial Pons, Madrid, 2008, 450 págs., 32 euros.
PEDRO ARIAS DÁVILA Y VASCO NÚÑEZ DE BALBOA: Bethany Aram reconstruye los elementos de la tragedia que llevó a la ejecución del descubridor del Océano Pacífico.
El dúo trágico de Vasco Núñez de Balboa y Pedrarias Dávila inspiró a Stefan Zweig un capítulo de sus Momentos estelares de la Humanidad. El descubridor del Océano Pacífico murió ejecutado por orden de Pedro Arias Dávila, fundador de la primera ciudad de Panamá.
Sobre ese asunto la editorial Marcial Pons ha publicado con el título Leyenda Negra y leyendas doradas en la conquista de América un extraordinario trabajo de Bethany Aram, quien se doctoró en la universidad John Hopkins con un estudio sobre Juana la Loca, que llamó en su día la atención de los especialistas.
El título no traiciona pero tampoco describe el contenido de una obra extraordinaria [...]

Leer el artículo completo en suite101: "Pedro Arias Dávila y Vasco Núñez de Balboa"

martes, 13 de abril de 2010

¿VERDADES CANSADAS? Ed. de Victor Bergasa, Miguel Cabañas, Manuel Lucena Giraldo e Idoia Murga

VV.AA., ¿Verdades cansadas? Imágenes y estereotipos acerca del mundo hispánico en Europa, ed. de Víctor Bergasa, Miguel Cabañas, Manuel Lucena Giraldo e Idoia Murga, Madrid, CSIC, 2009, 728 págs. 47 euros.
LO VERDADERO Y LO FALSO EN LA MIRADA DEL VECINO: imágenes y estereotipos acerca del mundo hispánico vicentes en la Europa de hoy
Recoge esta obra las ponencias presentadas en un coloquio celebrado en París en diciembre de 2005. La expresión “verdades cansadas” se atribuye a George Steiner quien por lo visto sentenció que eso son los estereotipos. Afirmación que, con excelente criterio, los organizadores del referido coloquio pusieron entre interrogantes. Y es que cuanto más se afirma el carácter obsoleto de un estereotipo, más se complace la realidad en recordarnos que prácticamente todo lo que se sabe o se cree saber acerca de los demás, consiste en meros estereotipos.
El libro se divide en cuatro bloques temáticos: “Viajeros e identidades” que siguiendo el modelo clásico de Juderías, Farinelli y García Mercadal reproduce textos que permiten analizar cómo nos vieron distintos viajeros; “Arte y Cine” incide en la creación de imágenes que ilustran determinados estereotipos; “Emigrantes y Exiliados” engloba las experiencias de los españoles transterrados, en particular los del gran exilio republicano de 1939, pero también a los emigrantes económicos, y los testimonios de extranjeros residentes en España,¡; “Medios de Comunicación”, analiza los estereotipos de lo hispánico en distintos medios españoles, franceses y portugueses.
De las 36 ponencias destaca, por su actualidad, el estudio en que Diana Burgos disecciona la canonización de Hugo Chávez en los altares mediáticos de Le Monde Diplomatique, y por su evidente interés para el lector de Historia, la contribución de Jean-René Aymes —núcleo de su más reciente trabajo sobre los románticos españoles en París— la de François Pernot, recuperando la figura de Féry de Guyon o la de Sarah Voinier subrayando los pasajes de Bassompierre calcados por Mme. d’Aulnoy, que no sólo ilustran la eterna vigencia de los plagios sino que nos invitan a reflexionar sobre la perennidad de los tópicos en las representaciones históricas.
Trabajos tan variopintos y, por ende, valiosos, merecían una introducción algo más elaborada que expusiera los criterios que han presidido su selección. Pero sin duda los editores han optado por la concisión, para no añadir más páginas a un volumen ya de sí considerable. En cualquier caso se agradece la cuidada edición de este libro, con sus índices y bibliografía, que pone a disposición del público general materiales normalmente condenados al ostracismo de las revistas científicas.
Luis Español
La Aventura de la Historia, nº 138, abril 2010, pág. 77

domingo, 3 de enero de 2010

EL DESPLOME DE LA REPÚBLICA. Ángel Viñas y Fernando Hernández Sánchez.


Ángel Viñas y Fernando Hernández Sánchez, El desplome de la República: la verdadera histora del final de la Guerra Civil, Crítica, 2009, 592 págs. y un CD con un anexo documental. 35 euros.
DE LA LEYENDA NEGRA DE NEGRÍN A LA DE CASADO: acotaciones a la tragedia y pormenores de la agonía que constituyeron los últimos meses de existencia de la Segunda República española.
La mejor forma de conmemorar los 70 años del final de la guerra civil consistía en publicar ensayos que supusieran alguna innovación, tanto por el análisis de los acontecimientos como por la aportación de datos nuevos. En este sentido, este trabajo será recordado por el enorme flujo de datos aportados no sólo en el contenido del texto impreso sino en un CD que incluye más de dos megas de textos, en gran parte desconocidos y cosechados en archivos del Partido Comunista español.
La importancia de ese anexo documental —en particular las dos versiones del informe del buró político del PCE a Stalin— merecerá cuidadosas valoraciones ya que no sólo afecta a la Guerra Civil sino al periodo de la alianza entre Hitler y Stalin.
En lo que se refiere a los análisis, los autores clarifican las complejas relaciones de Juan Negrín con el PC a la luz de los citados aportes documentales y de otras fuentes como el archivo Negrín en París. Otra de sus pretensiones consiste en demostrar la debilidad del PC español al final de la guerra. El trabajo ha sabido aprovechar también recientes ediciones de testimonios como el de Stoyan Minev (“Stepanov”), las memorias restauradas de Cordón —a cargo del propio Viñas— la monumental edición de las memorias de Azaña a cargo de Santos Juliá, entre otros.
Los autores juegan con las cartas boca arriba y manifiestan sus filias –Juan Negrín, al que comparan con De Gaulle y Churchill, nada menos, y al que califican de grand seigneur— y sus fobias: la historiografía franquista, Casado, el Consejo Nacional de Defensa, Besteiro y… Stanley Payne. Toda la estructura de la obra se realiza de una forma negativa y reactiva: no se trata tanto de afirmar como de desmentir, corregir, replicar e impugnar.
Por otra parte, los autores no han pretendido reconstruir el final de la Guerra —se remiten al trabajo de Ángel Bahamonde y Javier Cervera Así terminó la guerra de España, Marcial Pons, 1999. Se dedican, más bien, a reducir a añicos la leyenda negra de Negrín, labor de rectificación en la que está empeñado Viñas desde los albores de su ya extensa bibliografía, y en que le acompañan los trabajos de Santiago Álvarez, Jackson, Miralles, Moradiellos, etc. Más discutible es su pretensión de explicar los sucesos del final de la Guerra cargando las tintas contra Azaña, Besteiro, Buiza, Martínez Barrio, el Consejo Nacional de Defensa y las naciones que reconocieron finalmente el gobierno de Franco. No se salva nadie, salvo Negrín, “a pesar de sus dos errores: su manejo de la Flota y su estrategia de jugar en solitario”. El peor parado resulta Casado, al que convierten en deus ex machina negativo, verdadero Iscariote de la Pasión de la República crucificada. Para subrayar mejor su supuesta perfidia, los autores han incluido la entrada “Casado, embustes” en el índice analítico, y califican al coronel de mendaz, y traidor. Literalmente escriben que “resolvió su problema personal precipitando una auténtica hecatombe” como si en lugar de tener que exilarse durante treinta años hubiese obtenido jugosos réditos. Los autores llegan incluso a imputarle la intención de entregar a Franco a los miembros del gobierno Negrín que “de haber caído en manos de Casado es más que probable que hubieran servido como moneda de cambio. Sobre el destino que les hubiera aguardado, no existe duda alguna”. Para hacer más odiosa esa imputación, recuerdan cómo la Gestapo entregó a Companys a los engranajes criminales de la justicia de Franco. Tampoco tienen empacho en calificar como “perro de presa” a Cipriano Mera o a “Stepanov”.
Dada la importancia que reservan a Casado —a cuya propia leyenda negra tanto viene a contribuir esta obra— no se entiende que los autores no nos aclaren en ocasiones cuál de las dos versiones de sus memorias utilizan, si las inglesas de 1939, o su manipulada versión española.
La abundancia de datos puede llegar a ocultar la información crucial. Los autores han analizado correctamente algunos episodios pero dejado de lado aspectos fundamentales, siendo el primero de ellos el protagonismo del miedo y la desinformación, aunque sí reconocen la capacidad de Negrín para desconcertar a los suyos con sus silencios. En 2009 quizá podamos especular sobre las intenciones del doctor en virtud de éste u otro papel, pero en 1939 el hermetismo de Negrín alimentó toda suerte de bulos.
Aciertan también Viñas y Hernández al considerar la trascendencia catastrófica que tuvo la dimisión de Azaña en su contexto y al destacar la importancia que tuvo la declaración del estado de guerra en la zona republicana, reforzando el poder militar.
Es excelente el índice analítico y muy interesantes las fotografías. Se echan en falta más epígrafes en los capítulos y un cuadro cronológico. Sólo un especialista bien informado de los antecedentes podrá exprimir todo el jugo de esta obra, y no pasarán de veinte las personas que realmente comprendan las grandes cualidades y los fallos —que no detallaremos aquí— de un trabajo destinado a ocupar un lugar relevante en la historiografía.
Está demostrado que la mejor forma de recrear una situación histórica consiste en tratar de ponerse en el lugar de sus protagonistas. ¿Cómo actuaron y en función de qué impulsos, de qué datos? ¿Qué sabían? ¿Qué creían saber?
Quisiera concluir con una afirmación optimista y es que estamos viviendo en los últimos años un cambio muy positivo en la ciencia histórica. La revolución tecnológica ha transformado en gran medida tanto el ámbito de la documentación como el de la difusión y publicación de los datos y ahora existe la posibilidad de consultar fuentes antes ocultas o de difícil acceso. En este sentido el trabajo de Viñas y Hernández confirma la idea básica de que las obras por venir acabarán pronto por dejar obsoletos todos los trabajos hasta ahora realizados.
Luis Español
La Aventura de la Historia, nº 135, enero 2010, págs. 68 y 69

AURELIO PÉREZ: EL NATURALISTA. Aurelio Pérez


Aurelio Pérez Gómez, Aurelio Pérez: el naturalista, Madrid, Fundacion FIDA, 2008. Existe reimpresión Madrid, Ed. Clan, 2009, 442 págs. 37,50 euros
LA MEMORIA VIVA DE UN MAESTRO DE LA CETRERÍA.
Las memorias de Aurelio Pérez (1935-2008) constituyen un libro ejemplar por muchos motivos como la sencillez en la expresión y la sinceridad que se traduce en la fluidez del discurso. Sin  pretensiones literarias, se limita esa obra a dar testimonio de una vida fuera de lo ordinario, es decir, extraordinaria.
Imagínense a un rapaz al que su padre da a elegir entre ser cura y ser pastor.
Como los curas no pueden casarse, el chico elige ser pastor; lleva yeguas y trae ovejas al alimón de la trashumancia; hace de jornalero para el Icona, durante las repoblaciones, y trabaja en la vendimia; hace la mili en tiempos en que la mili no era ninguna broma; emigra a Barcelona donde se dedica a trabajar de peón, abriendo zanjas, y luego a Madrid, de oficinista. Pasar de manejar ovejas a teclear una Olivetti no es precisamente algo habitual; indica ya una capacidad de adaptación notable ante los desafíos de la vida. Pero lo extraordinario viene después. Un tío suyo, controlador aéreo, le presenta a un joven dentista burgalés, maestro de cetrería, que está poniendo en pie el control de las aves del aeropuerto por medio de halcones: hablamos, claro está, de Félix Rodríguez de la Fuente.
Allí se inicia una estrecha colaboración de don Aurelio con el grandísimo Félix que sólo terminaría con la trágica muerte del segundo. Aurelio aprendió los rudimentos de la cetrería pero pronto superó a sus maestros y al cabo del tiempo consiguió auténticas proezas, criando águilas y enseñando a un alimoche cómo mediante una piedra se puede cascar un huevo de avestruz. Nos cuenta Aurelio detalles de su trabajo con Félix, revelando los intríngulis de la producción e hilvanándolo todo con el relato de algún disgusto y de grandísimas satisfacciones. La sinceridad de Aurelio le impide ocultar algunos recuerdos amargos, pero no importa: los millones de españolitos que nos hemos criado con la impresión en la retina de aquel águila llevándose por los aires a una cría de chivo, no queremos saber que todas las imágenes tienen truco, ni si el reparto se llevaba bien o mal con el director.
 
Precisamente, esa escena del águila se debe a Aurelio. A Félix le salió redonda aquella serie de El Hombre y la Tierra, la más internacional y exitosa de las que produjera jamás TVE. Félix además de naturalista, etólogo y comunicador fue sobre todo un jefe, con sus malas pulgas, sus peloteras, todo un carácter; pero un jefe, de esos a los que obedeces con gusto porque te transmiten seguridad: sabes dónde quieren llegar y qué quieren obtener. El libro de Aurelio, lejos de la vulgar lisonja hagiográfica tributa a la memoria de Félix la hermosa flor de la verdad.
Los capítulos del libro que tocan la España de las décadas de los cuarenta y cincuenta son particularmente interesantes como aquellos en que Aurelio proporciona detalles acerca de su infancia en un pueblecito de los de antes, con su tradicional matanza del cochino, y el pastoreo. Los pastores no suelen escribir libros, de ahí que el de Aurelio sea tan valioso. Es un libro lleno de sabor que nos habla de otra España, una España rural, una España real con sus muchas vueltas y entresijos, con sus marqueses y terratenientes, sus pobres, sus costumbres, su mies y los autobuses de la Camerana. [...] Mario Camus, que constituye junto a Garci y Armiñán la Santísima Trinidad del mejor cine, el cine de la sensibilidad, de la persona y de la melancolía. prologa el libro de Aurelio al que conoce desde el rodaje de Los Santos Inocentes. Y es que Aurelio era el naturalista, el hechicero más bien, que conseguía que la milana bonita se posara sobre el hombro de Paco Rabal.

Aurelio representa en su vitalidad las virtudes de las que se nutre el verdadero liberalismo. El liberalismo, para funcionar, necesita de esa actitud positiva, que consiste en buscar uno mismo salida a las dificultades de la vida. Y el padre del pensamiento ecológico moderno fue precisamente un gran liberal, Henry Thoreau, creador del concepto de resistencia pasiva, nada menos. La Naturaleza es diversidad y nadie puede comprenderla ni estudiarla si no abre su mente. Decidme en qué economía planificada podrías pasar de pastor a obrero y de oficinista a halconero y profesor de alimoches en una sola vida. Ese es, también, el ejemplo de Aurelio Pérez.
Luis Español Bouché
Versión resumida de "Homenaje a Aurelio Pérez" publicado el 5.2.2008 en Asturias Liberal

jueves, 1 de octubre de 2009

LA LEYENDA NEGRA DE ESPAÑA: PROPAGANDA EN LA GUERRA DE FLANDES. Ingrid Schulze.


Ingrid Schulze Schneider La leyenda negra de España: propaganda en la guerra de Flandes 1566-1584, Madrid, Complutense, 2008, 179 págs. 18 euros.
LA INSTRUMENTACIÓN PROPAGANDÍSTICA DE LA GUERRA DE FLANDES: nueva revisión del concepto, fundamentos históricos y valor actual de una perenne y muy destacada presencia de nuestra historiografía.
La guerra de Flandes no fue sólo un conflicto entre el Rey de España y sus díscolos vasallos holandeses, o un enfrentamiento religioso entre católicos y protestantes, sino un magno acontecimiento de perennes consecuencias en la historia global, y uno de los crisoles de la propaganda moderna. Sin duda ese es el motivo de que Ingrid Schulze, catedrática de Historia de la Comunicación Social (UCM) dedique un documentado trabajo a los mecanismos negrolegendarios surgidos al alimón de ese conflicto.
Si algo nos enseña la Historia es lo poco que duran las victorias cuando sólo se pretende vencer, y no convencer; y para convencer, hay que cuidar la imagen. El trabajo de Ingrid Schulze es en este sentido revelador: como militar, Guillermo de Orange tenía la desafortunada costumbre de perder sus batallas; como propagandista, fue un genio. Exacto negativo del duque de Alba, sin duda el mejor general de su época, pero de limitada aptitud para las relaciones públicas. Al final, la obra de Orange perduró y es el ancestro de la actual dinastía que reina sobre los Países Bajos.
La cualidad sobresaliente de este libro de muy moderada extensión reside sin duda en su estructura diáfana, en su claridad expositiva. En primer lugar nos ofrece una perspectiva, necesariamente resumida, de la primera parte de un conflicto de ochenta años particularmente cruel, que revistió las peores características de una guerra civil: aquella en la que se dirimen tanto rivalidades políticas como convicciones religiosas. A continuación la autora aborda el tema de la Leyenda Negra, desde la inicial perspectiva de Julián Juderías, pasando por sus continuadores Arnoldsson y Maltby. A partir de entonces el libro se convierte en un estudio específico de la propaganda de los rebeldes, estudio completo que pasa por los inspiradores —como el propio Orange— los artistas creadores de la propaganda gráfica, y los impresores desde Colonia a Dillenburg, pasando por Londres.
Schulze no se limita a la propaganda antiespañola, también esboza un breve bosquejo de la contrapropaganda católica, y proporciona datos muy interesantes acerca de la figura del impresor Plantino, que realizó relevantes trabajos para Felipe II.
Otro punto fuerte de este trabajo consiste en la reproducción de ilustrativos grabados, algunos de los cuales pertenecen al importante legado Rodríguez-Moñino que custodia la Academia Española.
Tanto por el texto como por las ilustraciones, este estudio resulta indispensable para cualquiera que pretenda comprender la realidad del conflicto en su dimensión imagológica que no sólo política, militar o religiosa, y desde luego constituye una importante contribución a la Historia de la Propaganda.
Luis Español
La Aventura de la Historia, nº 132, octubre 2009, pág. 88

lunes, 1 de junio de 2009

CELINE SECRETO. Lucette Destouches.


Lucette Destouches y Véronique Robert, Céline Secreto, Veintisiete Letras, 2009, 160 págs. 13,5 euros.
CÉLINE AL FINAL DE SU NOCHE: Un literato, primer actor en el mayor drama de la historia de la Europa del siglo XX.
Céline, amén de médico y escritor, fue un gran consumidor de bailarinas. Bailarina fue su amante Elisabeth Craig, que acabó abandonándolo, y bailarina será Lucette Almanzor, la compañera de Céline durante el último cuarto de siglo de su vida y su mujer desde 1943.
El autor de dos novelas tan importantes como Muerte a crédito y el Viaje al fin de la noche, también publicó tres ignominiosos panfletos antisemitas que tuvieron un éxito inmenso durante la preguerra y la noche de Vichy —más de 90 ediciones sólo para Bagatelles pour un massacre— y sellaron el destino de su autor cuando Europa despertó de la pesadilla de Auschwitz. Céline huyó de Francia en junio de 1944, junto a los más significados petainistas, refugiándose primero en Sigmaringen y luego en Dinamarca. Ocho meses de encarcelamiento en aquel país quebraron su ánimo y mermaron su salud, sin doblegar su orgullo: nunca expresó el menor arrepentimiento por sus diatribas antijudías.
Cuando Céline pudo regresar a Francia, se instaló en Meudon, junto a París. Allí vivió amargado y medio loco sus últimos años, ejerciendo benévolamente su profesión de médico, atendido por su fidelísima Lucette y cargado de resentimiento por la “injusta” persecución que, a su juicio, había sufrido, sin reparar en lo irrisorio de sus padecimientos comparados con los de las víctimas del Holocausto.
En esta interesantísima obra, la viuda de Céline salda algunas cuentas y resulta conmovedor el relato de su particular inmolación en el altar del gran escritor. La propia Lucette subraya su condición de vestal que carece de significado fuera del culto a la memoria de su demonio doméstico. Se trasluce en esas páginas, púdicas y sobrias, una pasión desesperada, una alienación absoluta. El personaje de Lucette es seguramente más brillante de lo que ella nos dice — algunas frases de estos recuerdos son particularmente afortunadas— y en cualquier caso resulta fascinante su testimonio acerca del ocaso de uno de los monstruos literarios del siglo XX.
La excelente traducción de José María Solé, la oportuna cronología y el indispensable índice facilitan extraordinariamente la inmersión del lector en la Francia coetánea del biografiado.


Luis Español

La Aventura de la Historia nº 128, junio 2009, pág. 96

jueves, 1 de enero de 2009

MEMORIAS. Juan de Escoiquiz.


Juan de Escoiquiz, Memorias (1807-1808), prólogo de José Ramón Urquijo, Sevilla, Renacimiento, 2007, 438 págs, 20 euros
VISIÓN MUY DIRECTA DE UN DRAMA COLECTIVO. La justificación histórica del consejero de Fernando VII

Hasta la recuperación y publicación de sus Memorias por Antonio Paz, en 1915, fue Juan de Escoiquiz (1747-1820) un gran desconocido. La editorial Renacimiento reedita ahora el trabajo de Paz, precedido por un magnífico prólogo de José Ramón Urquijo.
La pasión que por Manuel Godoy sintieron tanto Carlos IV como su esposa, y la rebelión de su hijo, podrían inspirar comedias bufas y entremeses de no ser por el altísimo precio pagado por España: la Guerra de Independencia, con su goyesco cortejo de desastres. En el fatal desenlace, Escoiquiz tuvo un papel estelar. Maestro y consejero áulico de Fernando VII, fue actor principal en la desbaratada “conjura” que Godoy y los reyes quisieron castigar con la llamada Causa del Escorial. También fue quien negoció en nombre de Fernando, en Bayona, la indigna cesión que hizo aquel príncipe de la Corona obtenida mediante el golpe de Estado de Aranjuez. Así, la figura de Escoiquiz quedará siempre asociada a los funestos acontecimientos que dieron pie a la guerra y a la nada gloriosa circunstancia de ser el maestro del Felón.
Precisamente, y sin duda por necesidad de justificarse de algún modo, esa obra se centra en los años 1807 y 1808, ofreciendo una versión distinta y complementaria de la que brindaría años después Godoy en sus Memorias, recientemente reeditadas. Muy interesantes son los documentos y cartas anejos, que le permiten al lector hacerse por sí mismo una clara idea del nivel de estupidez y abyección alcanzado tanto por Carlos IV y por María Luisa como por su lamentable hijo.
Se leen muy bien esas memorias, escritas con el estilo cursi pero sencillo de un pedagogo dieciochesco, y al referir los detalles de su detención reproduce alguna anécdota divertida. En su ceguera, no sabemos si natural o voluntaria, Escoiquiz no parece darse cuenta de la incongruencia que supone aconsejar en 1807 a su real discípulo ponerse en secreto en contacto con Napoleón a través de la Embajada francesa —dando al Corso la ocasión, y quizá la idea de despojar a los Borbones del trono español— para, menos de un año después, aconsejarle al mismo príncipe que renuncie a la Corona… En cualquier caso se trata de una obra importante, indispensable a la hora de comprender mejor el gran drama cuyo bicentenario recordamos ahora.

Luis Español
La Aventura de la Historia, nº 123, enero 2009, pág.

lunes, 1 de septiembre de 2008

EPISTOLARIO PRIVADO. Nicolás Maquiavelo.

Nicolás Maquiavelo, Epistolario privado, edición y traducción de Juan Manuel Forte, Madrid, La Esfera de los Libros, 2007, 496 págs. 28 euros.
MAQUIAVELO ÍNTIMO: la esfera más particular del gran pensador florentino, al descubierto.
Maquiavelo es un clásico. En los últimos treinta años, sus obras han tenido más de un centenar de ediciones en España, sobresaliendo entre todas ellas El Príncipe. También han ido apareciendo nuevas versiones de otros trabajos suyos, entre los cuales la Mandrágora, el Arte de la Guerra, o sus Discursos sobre la primera década de Tito Livio. Ahora publica la Esfera de los Libros la correspondencia del ilustre toscano, cuidadosamente editada y traducida por el profesor Juan Manuel Forte Monge. Por correspondencia nos referimos a lo poco que ha sobrevivido a las injurias del tiempo: las 84 cartas conocidas del famoso florentino, y las de sus amigos Francesco Vettori y Francesco Guicciardini, que son las únicas en presentar cierta continuidad temática y biográfica con las primeras.
El interés de esas cartas estriba en su espontaneidad. Maquiavelo nos desvela su intimidad y sus pensamientos. Al alimón de dicha correspondencia nos sumergimos en el ambiente italiano y la política de su época. Llama la atención que no diga palabra de ningún artista, ¡y eso que vivía en Florencia! Habla de sexo con gran libertad y desparpajo aludiendo con naturalidad a la homosexualidad de algunos amigos suyos y confiesa su propia bisexualidad con metáforas transparentes. Su hórrida descripción de un encuentro con una joven recuerda en lo repulsivo el episodio del Bálsamo de Fierabrás.
Hay mucho ingenio en esas cartas, y ninguna ternura. Confiesa haberse enamorado pero se trasluce que su único amor verdadero fue su ciudad natal: Florencia. Era muy consciente de que las intervenciones extranjeras iban a terminar con las repúblicas italianas. Resultan fascinantes sus consideraciones políticas: pensaba de Fernando el Católico —al que llama España—que era más afortunado que sabio, y su mayor temor eran los suizos y los demás alemanes. Incurre en contradicciones, se equivoca, y nos demuestra cómo la Historia se carcajea de los análisis de los historiadores, ¡no digamos de sus previsiones! Al alimón de esa correspondencia contemplamos los hitos de su propia vida: perdió su puesto de Secretario, fue encarcelado y torturado, y a pesar de sus esfuerzos no consiguió el favor de los Medici. Nos describe también su apacible vida —nada maquiavélica— como “disponible” forzoso: juega a los naipes con gente sencilla, se entretiene leyendo y aprovecha el tiempo en escribir su tratado más conocido.
Forte merece el nombre de italianista: ya se conocían su edición y traducción de dos obras de Savonarola, La simplicidad de la vida cristiana y el Tratado sobre la República de Florencia. Un gran acopio de notas, un índice onomástico y el indispensable mapa, facilitan la comprensión de tan interesante obra.
Luis Español.
La Aventura de la Historia, nº 119, septiembre 2008, pág. 119

martes, 1 de abril de 2008

LAS "COSAS DE ESPAÑA" EN INGLATERRA. Manuel Moreno Alonso


Manuel Moreno Alonso, Las "Cosas de España" en Inglaterra, Sevilla, Alfar, 2007, 434 pgs. 20 euros.
HISTORIA E IDENTIDADES NUTRIDAS DE RIVALIDAD: un país y sus habitantes como objetivos de la visión de los súbditos de su tradicional antagonista
U
no de los mayores enemigos de la Historia como disciplina reside en la escasa difusión extramuros del pensamiento histórico científico, relegado a la autofagia de tesis, revistas y actas de ponencias que el público desconoce. De ahí el interés de la publicación en línea o bien de la edición comercial de libros compendiando las contribuciones de un autor determinado. Este es el caso de Las cosas de España en Inglaterra: un país ante la mirada del otro, suma de artículos cuyo nexo de unión es la imagen de lo español en Gran Bretaña y en menor medida la visión de lo inglés en España. Analizar esa recopilación exige detenerse sobre la trayectoria de su autor. Manuel Moreno Alonso es profesor en la Universidad de Sevilla y si bien tiene a sus espaldas una copiosísima obra sobre temas andaluces, es también autor de trabajos de interés general, como sus contribuciones acerca de las Cortes de Cádiz, la imagen española de Napoleón o su ediciones de Blanco White. Además, siete años de estancia en Londres le permitieron conocer a fondo las fuentes británicas.
Las temáticas de Moreno se refieren por lo general al tránsito del siglo XVIII al XIX, cuando la Ilustración da paso al Romanticismo y el Antiguo Régimen al liberalismo. Esos años vieron la construcción de las identidades nacionales y la difusión de sus correspondientes estereotipos, de ahí que nuestro autor haya dedicado distintas obras suyas a la imagen de España. Ése, precisamente, es el marco de la mayoría de los artículos del libro, cuyo conjunto toma cuerpo a medida que avanza la lectura, ofreciendo distintas y muy documentadas visiones de una misma realidad. Liberales, masones, revolucionarios, viajeros, bandoleros, escritores, periodistas e ilustres exiliados nos acompañan durante ese viaje entre guerras y revoluciones que se prolonga hasta el Sexenio y culmina en el cantón gaditano (1873). Se desprende de una lectura forzosamente lenta, y atenta, que si bien algunos ingleses nos vieron con objetividad, y otros con simpatía, abundó la visión negativa. El poeta S. T. Coleridge consideraba a los españoles, en 1804, como “a degraded race that dishonour Christianity”.
El autor lanza una interesante pregunta: ¿se pueden concebir la historia y la identidad británicas al margen de su íntima rivalidad con España? Podríamos añadir: ¿se podría escribir la historia de España al margen de la de Francia? Temas sabrosos con infinitos y entretenidos desarrollos…
Luis Español
La Aventura de la Historia nº 114, abril 2008, pág. 114

viernes, 1 de febrero de 2008

EDMUND BURKE: REDESCUBRIENDO UN GENIO. Rusell Kirk



Russell Kirk, Edmund Burke: redescubriendo un genio, prólogo de Elio Gallego, Madrid, Ciudadela, 2007. 272 págs. 22 euros.
HUMANISTA, LIBERAL Y CONSERVADOR
El siglo XIX fue británico y el siglo XX norteamericano. El hecho de que dos siglos hayan visto la preponderancia de naciones que se expresan en inglés debiera como mínimo estimular nuestra curiosidad por las entrañas intelectuales del mundo anglosajón. Se agradece por tanto que la editorial Ciudadela publique la biografía que Rusell Kirk (1918-1994) —uno de los pilares del conservadurismo norteamericano— dedicara al irlandés Edmund Burke (1729-1797), cuya obra se viene revalorizando desde mediados del siglo XX. El progresista de salón que piensa que pensamiento conservador es una contradicción en los términos, no sospechará la riqueza ni la profundidad de los debates que originó la Revolución Francesa. Así, dos cultísimos conservadores y antirrevolucionarios como Edmund Burke y Joseph de Maistre eran el día y la noche: Burke era un humanista liberal, mientras que el saboyano se convirtió en arquetipo de reaccionario liberticida.
Burke no tenía especial simpatía por los norteamericanos, que eran esclavistas, pero defendió el entendimiento con las Colonias rebeldes y se opuso a la escalada que llevó a la Guerra de Independencia. Criticó los abusos británicos en la India y cuando la Revolución Francesa empezó a degenerar en sangrienta tiranía, alzó su voz poderosa contra Mme. Guillotine. También quiso que los católicos alcanzaran la igualdad política con los protestantes. A sus obras políticas hay que sumar su tratado sobre lo sublime y lo bello, recientemente publicado en España por Alianza (2005).
El trabajo de Kirk quizá peque de excesiva identificación con el biografiado, asumiendo todos sus postulados contra la Revolución, pero está bien documentado. Excelente traducción de Mariano Vázquez Alonso, cuya larguísima experiencia se resume en cuarenta títulos, entre los cuales el Confía en ti mismo (Self-reliance) de Emerson.
Luis Español.
La Aventura de la Historia nº 112, febrero 2008, pág. 117

martes, 1 de enero de 2008

LA TIERRA DEL BREVE PIE. José María Solé.


José María Solé, La tierra del breve pie: los viajeros contemplan a la mujer española, Madrid, Veintisiete Letras, 2007, 296 págs., 21 euros.
UNA VIEJA Y ENRAIZADA ATRACCIÓN
El último y muy entretenido trabajo de José María Solé consiste en un variadísimo compendio de testimonios acerca de la mujer española. El símbolo de esa mirada es el título del libro, La tierra del breve pie; y es que muchos extranjeros fantaseaban sobre la pequeñez del pie de las españolas, o le concedían una importancia social que rondaba el fetichismo.
Solé mira cómo otros nos miraron, cómo otros nos vieron. Sin pretensiones científicas ni bibliográficas, esa obra no es un remedo de los clásicos de Farinelli, García Mercadal o Juderías, sino que consiste en un centenar de textos, traducidos al español en su casi totalidad por el propio autor y pertenecientes a obras imposibles de hallar fuera del estrecho marco de las bibliotecas especializadas.
Del centenar de testimonios, sólo tres son femeninos, así que sobreabundan las miradas masculinas que van desde la misoginia hasta la rendida adoración. Rememorando el bicentenario de 1808 resultarán particularmente interesantes los recuerdos de aquellos británicos que vinieron a servir en la Peninsular War.
Algunos testimonios llaman la atención: todos los autores insisten en que los celos eran una materia del pasado, que en realidad el marido español era poco celoso y los celos más bien atributo de los amantes… Otro aspecto muy ponderado es la mezcla tan española de lo profano con lo divino o el hecho de que las castellanas no perdieran la titularidad de sus bienes al casarse. También hay visiones contradictorias y otras parecen dudosas o tan ridículas que resultan divertidas.
Un testimonio proporciona mucha información acerca del testigo; leyendo este libro nos sumergimos en la idiosincrasia de los europeos a lo largo del tiempo. Parte del placer de esta obra se debe a la vitalidad de textos cuyos autores se fijaban en elementos atractivos: vestido, colores, modas, actitudes, bailes, flores en el peinado, andares... Algunos elementos van cambiando al alimón de las modas, y otros han permanecido. Pensemos que Marcial hablaba ya de las castañuelas y de los bailes andaluces hace dos mil años…La cuidadosa elección de los textos impide que el libro sea un mero compendio de clichés; antes bien, nos invita a hacernos preguntas acerca de lo que creemos saber sobre nuestras abuelas y antepasadas, es decir, sobre nosotros mismos, nuestra esencia y nuestro devenir.
Luis Español
La Aventura de la Historia nº 112, febrero 2008, pág. 48

EL MUNDO CLÁSICO. Robin Lane-Fox.




Robin Lane-Fox, El Mundo Clásico, Barcelona, Crítica, 2007, 840 págs. 36 euros

NUEVA MIRADA SOBRE LA ANTIGÜEDAD: una modélica muestra de la mejor producción historiográfica anglosajona.
Los libros gordos siempre despiertan el temor al mamotreto. Sin embargo el voluminoso ensayo de Robin Lane-Fox es una obra que no sólo se lee sino que se disfruta. No hay novela de Dumas que pueda compararse con la intriga que se va desarrollando a lo largo 56 capítulos que cubren mil años de historia, desde los albores de la cultura griega hasta Adriano. Los lectores más exigentes disfrutarán con la nota oportuna y las innumerables cuestiones que el autor va planteando a lo largo de 718 páginas de texto, sin contar otras cien de notas, bibliografía e índices. Todo el circo de la Antigüedad greco-romana desfila ante nuestros ojos: Homero, Atenas y sus filósofos, Esparta, los Persas, Alejandro, la India helénica, los elefantes de Pirro, Aníbal, los Gracos, Pompeyo, batallas, efebos, academias, emperadores, orgías, historiadores, matronas, mártires, héroes y prostitutas. Sólo por eso, merecería la obra de Lane-Fox considerarse como uno de los grandes libros del año. Pero hay más; a lo largo de su trabajo, el autor reflexiona constantemente sobre conceptos como “libertad”, “justicia” y “lujo” y su relato está lleno de enseñanzas acerca del hoy y quizá del mañana. La actual descristianización, paralela al culto al cuerpo y a la juventud, nos aproxima cada vez más al perdido mundo de Antinoo. La pasión por el Hipódromo ¿no era un precedente de nuestro fútbol? ¿Y acaso no vivimos hoy, como en la Roma imperial, una elección entre libertad y orden?
La gran cualidad de la historiografía británica consiste en la seguridad de sus autores, que no teniendo ya que demostrar nada, se permiten escribir con fluidez, libertad y un sentido del humor que siempre se agradece. Al maestro británico no le importa pasar por excéntrico y nos confiesa que le gustaría ser enterrado en algún lugar de Macedonia en compañía de sus caballos o se permite calificar a Julio César como “dictador funesto”, opinión tan discutible como bien argumentada. Es igualmente criterio personalísimo del autor no ir más allá de Adriano o dedicar mucho más espacio a Plinio el Joven que al emperador Tiberio. Lane-Fox insiste en una visión personalista de la Historia: los acontecimientos parecen depender más de voluntades individuales que de tendencias y estructuras previsibles.
Texto tan enjudioso merecía una buena traducción, y la mitad por lo menos del placer de la lectura se debe a la excelente versión de dos grandes profesionales, Teófilo de Lozoya y Juan Rabasseda Gascón.

Luis Español
La Aventura de la Historia nº 111, enero 2008, pág. 117

sábado, 1 de septiembre de 2007

LA REDENCIÓN DEL PUEBLO. Ed. de Manuel Suárez Cortina.


VV. AA., La redención del pueblo: la cultura progresista en la España Liberal, ed. de Manuel Suárez Cortina, Santander, Universidad de Cantabria, 2007. 449 págs., 18 euros
CUANDO LAS DOS ESPAÑAS DIALOGABAN: nuevas perspectivas sobre la realidad histórica del siempre discutido y tan próximo siglo XIX
Moderados
y progresistas son las dos caras de nuestro liberalismo decimonónico. Los segundos tuvieron una influencia mucho mayor que su relativamente escasa experiencia de poder, y es que la cultura progresista, más que su gobierno efectivo, acabó impregnando todo el periodo y prolongándose, en su versión higienista y científica, hasta 1931.
Entender ese fenómeno es la razón y la justificación de esta interesante obra, que contiene las ponencias de distintos especialistas, presentadas en el VI Encuentro de Historia de la Restauración (Santander, 2003). Consta de trece capítulos y la introducción del editor, y como todo compendio de actas, destinado a un público especializado, carece de esbozos biográficos, cuadros cronológicos o sinópticos destinados al lector no iniciado.
Suárez ordena e hilvana las ponencias, dándoles un orden lógico y estructurado, que empieza con la de Gonzalo Capellán, sobre el concepto progreso y que concluye con la de López-Ocón, sobre el crepúsculo de la cultura progresista.
Muy seductora es la ponencia de Juan Pro sobre la imagen que se hacían los moderados de los progresistas. No son frecuentes las incursiones españolas en el campo imagológico, a pesar de que el padre fundador de la disciplina fuese nuestro compatriota Juderías. El zoon politikon es también un homo videns; luego el estudio de la mirada propia y de la ajena resultan indispensables para la cabal comprensión de la realidad. Igualmente interesante es la contribución de Pan-Montojo sobre el Partido Progresista durante el periodo isabelino.
Quizá se echen en falta ponencias sobre el papel de los militares -tanto Ejército como Marina- y el de la masonería, grandes protagonistas del periodo. Los dos autores de universidades catalanas se han centrado en Cataluña, justificando el diagnóstico de Sergio Vilar sobre el creciente localismo de nuestra universidad, lo cual no es óbice para reconocer la calidad de sus trabajos.
La variedad de las contribuciones y sus distintos enfoques demuestran la riquísima plétora de ideas, personas y tendencias del periodo estudiado.
Luis Español.
La Aventura de la Historia nº 107, septiembre 2007, pág. 118

domingo, 1 de julio de 2007

EN LA ESPAÑA ROJA. Ksawery Pruszyński


Ksawery Pruszyński, En la España roja, Madrid, Alba Editores, 2007, 462 págs., 26,50 euros
UN VIAJE CON SETENTA AÑOS DE RETRASO: un viajero muy especial recorre una España sumida en una situación excepcional.
La voluminosa bibliografía de nuestra gran tragedia nacional acaba de incorporar un importante hito: siete décadas después de su primera edición en polaco, se publica por primera vez en nuestro idioma, En la España roja, relato del viaje de Ksawery (Javier) Pruszyński (1907-1959) a la zona republicana durante la Guerra Civil, entre septiembre de 1936 y la primavera de 1937. Pruszyński —pronúnciese prushinski, con sh suave como en inglés shame— es un autor atípico, un polaco prosemita que luchó contra los nazis en el bando aliado y que murió siendo embajador de la Polonia comunista ante los Países Bajos.


El interés de los testimonios de viajeros no reside tanto en lo que vieron sino en cómo nos vieron. En el caso de Pruszyński resultan tan valiosos el retrato mismo como el motivo que lo inspira. Interesantísima la entrevista que le hace a Marañón; terribles las pruebas que proporciona de nuestra locura homicida; muy notables sus retratos de la Gran Vía o del frente madrileño.
A Pruszyński le llama la atención la persecución antirreligiosa en la zona republicana. Una sentencia suya, lapidaria: “Las principales víctimas de la Revolución francesa fueron los aristócratas y cortesanos; las de la Revolución rusa, los terratenientes y las de la revolución española, los curas”. Son muy interesantes sus retratos de algunos periodistas destacados en España, o su referencia a un artículo de Margarita Nelken en Claridad quejándose de que los asesinos de Calvo-Sotelo no mataran también a su mujer...
Como sólo conoció la “zona republicana” no pudo el autor deleitarnos con las atrocidades de los nacionales.
Con credulidad inocentona, digna de George Borrow, las páginas de este libro incorporan sin juicio crítico imaginarias batuecas como la leyenda blanca de los nacionalistas vascos o la leyenda negra de Alfonso XIII, pero acierta en sus observaciones sobre algunos aspectos de nuestra mentalidad y los avatares de la política internacional.
Se trata en todo caso de una obra muy recomendable para el tratamiento de la amnesia histórica, un valioso testimonio acerca del que sólo cabe lamentar que no se haya recuperado y editado con anterioridad.
Luis Español
La Aventura de la Historia nº 105, julio 2007, pág. 117

martes, 1 de mayo de 2007

EL EJERCICIO DE LA LIBERTAD. Antonio Checa Godoy.



Antonio Checa Godoy, El ejercicio de la libertad: la prensa española en el sexenio revolucionario (1868-1874), Madrid, Biblioteca Nueva, 2006. 382 págs., 22 euros.

ESCRIBIENDO CON LA TINTA DE LA HISTORIA: un estudio de la prensa española durante el sexenio revolucionario, 1868-1874
Por sangre que derrame la Historia, chupará siempre más tinta. Hoy ya nadie puede pretender estudiar la era contemporánea sin bucear antes en las hemerotecas, dado que la opinión publicada antes crea que refleja nuestra realidad. Antonio Checa Godoy (Jaén, 1946) es periodista e historiador de la Comunicación. Con un prolongado recorrido como director de distintos medios, cuenta nada menos que con veintiocho libros en su haber. Sus trabajos acerca de la prensa, la radio y el cine en Andalucía, España e Iberoamérica son desde hace años amplia y generosamente citados. Esta última obra del profesor Checa ofrece una detalladísima panorámica de la prensa española entre 1868 y 1874. El Sexenio es uno de los periodos más interesantes y fértiles de nuestra historia, y de aquella vitalidad se desprendió la existencia —casi siempre efímera— de dos mil setecientas publicaciones periódicas. Por desgracia, sólo de la mitad de esas cabeceras se conserva hoy algún ejemplar. La mayoría de esos medios pertenecían a una prensa política y apasionada, entre la cual descollaron las publicaciones satíricas. Tras exponer las tendencias de la época y de los medios estudiados, el autor analiza con sistemático detalle la prensa de Madrid y luego la de provincias, dando cuenta de cuantos medios ha llegado a conocer, aunque sólo sea a través de referencias. De ese riquísimo elenco destaquemos, para la anécdota, la existencia de un semanario literario en Cádiz, La Abeja Romana, redactado en latín, o títulos estrambóticos como La ametralladora carlista, El sinapismo o Los Macabeos. Las categorías entonces vigentes son también curiosas: se hablaba de diarios calamares y diarios fronterizos. El formato, en un cómodo y práctico volumen y a un precio razonable convierten esta obra en un práctico manual para los historiadores del periodo y los estudiosos del periodismo.
Luis Español
La Aventura de la Historia nº 103, mayo 2007, pág. 116

jueves, 1 de febrero de 2007

APODOS DE LOS REYES DE ESPAÑA. José María Solé.




José María Solé, Apodos de los Reyes de España, Madrid, La Esfera de los Libros, 2007. 392 págs., 22 euros.

EL APODO DEL REY: juzgar al hombre por el nombre.
Esta obra es un completo catálogo de los apodos de nuestros soberanos, desde los primeros monarcas asturianos hasta Alfonso XIII El Africano, pasando por El Gotoso, El Diácono, El Fratricida, El Velloso, El Craso, El Leproso, El Malo, El Impotente o El Noble, catálogo que da pie a rememorar las biografías de todos esos personajes que han hecho y deshecho España, a lo largo de mil trescientos años.
Las monarquías hacen girar el poder alrededor de una persona, y siendo el nombre uno de los atributos de la personalidad, el nombre del rey siempre ha sido uno de los pilares de la construcción jurídica y política de las naciones. Incluso hoy, en España, la Constitución (art. 117) dispone que la Justicia se administra en nombre del Rey.
La historia del poder es la historia de la propaganda y apodo viene del latín putare, es decir, juzgar. En consecuencia los apodos, como todos los humanos juicios, reflejan intereses e impresiones, y podrán ser justos o injustos pero suelen ser a posteriori y responden a la necesidad partidista de ensalzar o de incriminar lo presente en función de lo pasado.
El apodo lisonjero o escabroso no responde tanto a la imagen que el Rey daba de sí mismo como a la que se quería dar de él. Así, Fernando VII, El Deseado para sus partidarios, fue El Felón para sus detractores.
Los propagandistas siempre se han servido del apodo del rey —su imagen verbalizada— para alabar o para difamar, de ahí que al enfrentarse Pedro I con su hermanastro Enrique de Trastamara, unos llamaban a Pedro El Cruel y los otros El Noble, mientras que a Enrique le tocaron en el reparto El Bastardo, El Fratricida y El de las Mercedes, todos ellos bien merecidos, por cierto.
El problema que nos plantea la pervivencia de los apodos es gravísimo: ¿cómo recuperar al hombre que se oculta detrás del nombre, al personaje real difamado o ensalzado por los siglos de los siglos en virtud de un mote? El libro de Solé es particularmente oportuno en este sentido, y lo mismo sirve para recuperar la Memoria Histórica como para superar la damnatio memoriae, cuestiones siempre actuales.
Luis Español
La Aventura de la Historia nº 100, febrero 2007, pág. 186